Suma de miradas: bienestar para todos los roles

El bienestar es ese cajón de sastre que logra encajar en las organizaciones todo tipo de perfiles y que permite alinear la diversidad en torno a un objetivo compartido.

El dicho popular «nunca llueve a gusto de todos» es una forma ingeniosa y atinada de describir la dificultad que implica alinear intereses en una comunidad formada por diferentes individuos, cada uno con sus propias motivaciones, su personalidad y su escala de valores y prioridades. Una dificultad extrema (cuando no directamente imposible) con la que a menudo se chocan de bruces muchos responsables empresariales cuando intentan diseñar políticas de gestión de personas sustentadas en el «café para todos» bajo el tramposo argumento de la equidad. Porque, aunque, sobre el papel, lo común iguala y siempre será más sencillo de aplicar que lo particular dentro de un colectivo, sus efectos pueden divergir de manera dramática en función de las circunstancias particulares de los beneficiarios (o damnificados) de esas políticas. Y es que la realidad humana es tan compleja y variopinta que lo que a una persona le parece una bendición puede ser una condena para su compañero de la mesa contigua, con lo que, paradójicamente, la deseada equidad puede ser percibida por algunos de sus destinatarios como todo lo contrario.

 

¿Qué voy a leer en este artículo?

Esa dificultad extraordinaria de cubrir las necesidades de todas las personas en cualquier ecosistema empresarial es especialmente acusada en esta época en la que la diversidad, la inclusión y la flexibilidad laboral han sido elevadas hasta las primeras posiciones de las agendas corporativas como algunos de los principales activos del capital humano de este recién iniciado segundo cuarto del Siglo XXI. ¿Cómo lograr ser justo con todos los integrantes de una organización en plantillas cuyos perfiles y situaciones personales difieren como la noche y el día? ¿Cómo adaptarse a todas las casuísticas y circunstancias cuando esas diferencias no solo se abrazan e integran en la organización, sino que se fomentan y se buscan deliberadamente para incrementar la versatilidad de la plantilla e incrementar su aporte de valor global? La respuesta a esa pregunta, como ya hemos adelantado, no es nada sencilla, aunque desde muchas organizaciones se están buscando atajos hacia ese aparentemente utópico marco común o espacio compartido por todos los trabajadores de la empresa, con independencia de sus rasgos e intereses particulares. 

En un trabajo, también es posible extraer ese común denominador que abarca a todos los miembros de la organización más allá de sus diferencias.

En una heladería hay decenas de sabores distintos que se pueden combinar, además, entre sí. Pero el objetivo último de cualquier cliente que acude a uno de estos establecimientos es siempre el mismo, con independencia de si sus preferencias van hacia el chocolate negro o se decantan por las frutas del bosque: disfrutar de un delicioso y refrescante helado, posiblemente, en compañía de amigos o familiares. Ese es el nexo experiencial que unifica todas las situaciones. En un trabajo, también es posible extraer ese común denominador que abarca a todos los miembros de la organización más allá de sus diferencias. 

Con variantes, este nexo suele ser un pack que contiene elementos como un trabajo interesante y retador, un salario adecuado, posibilidad de crecimiento profesional, un ambiente de trabajo agradable, unos jefes y compañeros respetuosos, colaborativos y de los que se pueda aprender, un trato humano y cercano y unas condiciones laborales razonables y que no comprometan la salud ni las necesidades de conciliación de las personas.

Las políticas de bienestar son ese paraguas que incluye a todas las personas de una organización. Un paraguas amplio que cubre necesidades muy diversas, pero que, por encima de todo, pone a las personas en el centro y se preocupa de manera genuina y demostrable con hechos por su salud física, mental y emocional. Algo que los empleados no solo aprecian y valoran, sino que lo demandan abiertamente hasta el punto de que ya es uno de los principales factores de atracción de talento en la actualidad. Las empresas son cada vez más conscientes de esa realidad, y están poniendo mucho énfasis en diseñar unas políticas de bienestar acordes con las inquietudes y necesidades de sus empleados. Desconexión digital, formación en hábitos alimenticios saludables, programas de ejercicio físico, acompañamiento psicológico, seguros y cobertura médica o iniciativas  para favorecer la conciliación son algunas de las medidas que incorporan estos programas. La escucha activa al profesional es el elemento primordial para lograr recoger esos intereses, adaptarlos e incorporarlos de una forma operativa a las dinámicas de trabajo. 

Las empresas están poniendo mucho énfasis en diseñar unas políticas de bienestar acordes con las inquietudes y necesidades de sus empleados.

Para la empresa, los beneficios de inclinar la balanza hacia las personas de la organización son múltiples: menor rotación y absentismo, mayor satisfacción laboral o mejor clima y una marca de empleado atractiva y con impacto son solo algunas de esas ventajas. Factores que, además, actúan todos ellos como potenciador del talento, tanto individual como colectivo, y acelerador de la productividad empresarial. En ese sentido, un estudio de Savia, la plataforma de salud digital de Mapfre, revelaba que herramientas como la telemedicina, la psicología online o los programas de fisioterapia digital no solo mejoran la calidad de vida de los trabajadores, sino que también generan un retorno significativo sobre la inversión (ROI). En un contexto marcado por la transición verde, la digitalización y nuevas formas de colaboración, el bienestar laboral debe entenderse como una cultura común capaz de adaptarse a esa diversidad e inclusión que marca el signo empresarial de este tiempo. Es una determinada secuencia que sintoniza distintas sensibilidades y las alinea en torno a un objetivo común y a una serie de valores compartidos.

Ramón Oliver es periodista especializado en empleo, economía y sostenibilidad, temáticas sobre las que ha escrito en medios como El País, El Economista, OK Diario o Capital Humano. Actualmente colabora con Vozpópuli, La Vanguardia o Ethic Magazine y dirige la web especializada MetaEmpleo.