Después de ‘¿has probado a apagar y volver a encender?’, no hay frase más manida en las oficinas del mundo que la de, ‘llevo un par de días agotado y con décimas, verás cómo aguanto hasta el viernes y el fin de semana me pongo enfermo’. La autoría de esta expresión es desconocida, pero el presentismo mal entendido ha gozado de gran predicamento de un tiempo a esta parte por la presión que, en muchos casos, se coloca sobre los trabajadores para sacar adelante el trabajo y los proyectos amontonados. Y que hace que no sepan diferenciar entre el compromiso y la inseguridad laboral a la hora de faltar al trabajo por enfermedad.

Es una fina línea la que separa el error del acierto en lo referente al presentismo laboral en caso de enfermedad. Y, sin las herramientas adecuadas, los profesionales cometen demasiadas veces el fallo a pesar de que las intenciones son buenas. Ir al trabajo estando enfermo es un error, no obstante, compartido. Porque la misma parte de responsabilidad tienen las empresas que la fomentan exprimiendo y presionando a sus empleados más allá de lo que establecen los convenios laborales, como de los empleados que se recrean en la demostración de falsa fortaleza -en algunos casos para disimular una elevada inseguridad– y estiman que están haciendo un servicio extra por la compañía al acudir a su puesto de trabajo estando enfermo o, en muchas otras ocasiones, reincorporándose antes de estar totalmente recuperados.

 

La pandemia, un aliado inesperado

Ha tenido que venir una pandemia para hacer entender la importancia capital del asunto que vertebra este artículo. Sí, la nueva normalidad también tiene algo positivo y ha propiciado un incremento exponencial de la autorresponsabilidad y la posibilidad del teletrabajo. Las décimas de fiebre, en tiempos de Covid-19, ya se miran con otros ojos. Y se consideran más una posible amenaza que una simple molestia sin importancia, lo que ha puesto de relieve que no debemos acudir al trabajo estando enfermos. Su facilidad para la transmisión y, sobre todo, la gravedad de sus efectos, han sido clave para evitar millones de contagios de Covid-19 en el entorno laboral. Y los empleados supuestamente abnegados que años atrás exponían a sus compañeros a un contagio de un virus estomacal o una gripe común, de pronto pasaron a ser unos irresponsables por no faltar nunca al trabajo con episodios de enfermedad.

Metatrabajos como el publicado por la revista ‘Journal of Occupational Health Psychology’, y basado en 61 estudios anteriores con un total de 175.960 participantes, alerta de que este el exceso del presentismo laboral no conlleva efectos positivos y define al detalle los dos tipos diferentes de empleados que más incurren en ello acudiendo a la oficina incluso en episodios de malestar.

  1. El endeble y vulnerable presionado por una situación económica y profesional que le genera ansiedad y estrés.
  2. Y el adicto al trabajo que no encuentra estímulos para romper su gran dependencia de su ocupación.

Ambos supuestos tienen mucho de lo que tomar nota sobre si se debe faltar al trabajo por razón de enfermedad. Porque, según las conclusiones del citado estudio, “trabajar mientras se está mal puede agravar los efectos de la enfermedad inicial y dar como resultado malas actitudes en el trabajo. Pero las posibles consecuencias de ausentarse propician que los empleados vayan a trabajar enfermos o que regresen antes de estar totalmente recuperados”, explica Mariella Miraglia, líder del estudio.

Gestionar el tiempo según necesidades

El término flexibilidad laboral aparece recurrentemente en la agenda de todas las compañías que aspiran a ser competitivas. Sin embargo, aún hay muchas empresas y países, la mayoría concentrados en Estados Unidos, en donde la gestión autónoma del tiempo, las vacaciones remuneradas y los días de libre disposición son una quimera. Incluso en pleno 2021 cuando cada vez suenan con más fuerza los perjuicios de hacer crecer y progresar una empresa sin tener en cuenta a los empleados. Un error que, a la larga, requiere de un esfuerzo mucho mayor que el que implica tener motivados a los equipos de trabajo.

Carmen Carvajal, Socia Directora Psicosoft -consultora de Recursos Humanos y vencedora del premio a la Empresa Flexible de 2019-, lo resume con una sola frase: “Felicidad es poder hacer en cada momento lo que necesitas hacer”. O, como resumió recientemente en declaraciones a Business Insider, “dejar de sentir que la vida personal choca constantemente con las obligaciones laborales”.

Una filosofía compartida con Defta, empresa dedicada a fabricación y suministro de componentes de automóvil y también vencedora de este premio en 2019, “Los empleados tienen que ser autónomos y libremente deben poder gestionar el tiempo de trabajo, según necesidades“.

Por eso ambas marcas permiten la gestión horaria y el teletrabajo de toda su plantilla al tiempo que abogan por reducir la jornada laboral en fechas señaladas para que los empleados puedan pasar más tiempo con sus familias.

 

Marcar el límite entre malestar, enfermedad y faltar al trabajo

Si un día te levantas como si te hubiera atropellado un camión, tu cabeza te dirá que te quedes en casa optando por la ausencia laboral por enfermedad… Salvo que tengas que terminar un informe para la presentación de mañana, en cuyo caso tu mente insistirá en hacer un último esfuerzo. ¿Qué hacer? Aquí se presenta un gran abanico de variables entre ambas posibilidades. Trabajar desde casa, retrasar tu horario para intentar dormir un par de horas más, empezar en casa y acabar en la oficina para poner en común las ideas. Pero los especialistas médicos y los responsables de Recursos Humanos (RR.HH.) lo tienen claro. Hay momentos en los que es mejor descansar.

Raeni Ware directiva de personal y responsable de cultura de equipo en la empresa logística Sonwil, de Búfalo, Nueva York, anima a realizase una serie de preguntas para tratar de tomar la decisión más adecuada:

  • ¿Eres contagioso? -una medida preventiva que puede agravar el impacto en la empresa-
  • ¿Puedes cumplir con tu tarea? -si no puedes cumplir con los mínimos, cuando te recuperes tendrás el doble de trabajo para revisar si el trabajo hecho lo está correctamente-
  • Físicamente puede, pero ¿tienes la mente despejada?
  • ¿Si no fuera lunes o viernes irías a trabajar? Mirando las frías estadísticas, se observa una querencia por librar antes o después del fin de semana. Una circunstancia que no pasa desapercibida para los responsables de departamento a la hora de determinar si se está abusando o no del sistema.

 

Debe priorizarse la salud a cualquier otra responsabilidad

En base a las respuestas sinceras a estas cuestiones sobre el presentismo laboral, la solución a la disyuntiva es más fácil. Pero aún se puede añadir un condicionante que ayude a disipar cualquier resquicio de duda: el de las responsabilidades familiares, que siempre deberían anteponerse a las profesionales, permitiendo la conciliación. Más aún en asuntos prioritarios como el de la salud, tanto si el doliente es el cabeza de familia como si es dependiente.

De hecho, en la misión por fortalecer los Derechos Sociales como pilar europeo, la Comisión Europea (CE) avanzó en enero de 2019 en la instauración de un permiso retribuido de “al menos” cuatro meses para el cuidado de los hijos al que puedan acogerse cada padre y cada madre y de los cuales dos meses no podrán ser transferibles entre los progenitores y estarán retribuidos a un nivel que podrá decidir cada Estado miembro. Un hito que la CE entiende necesario para que los padres y madres dispongan de “la opción real de elegir cómo quieren combinar su trabajo y su vida familiar”.

 

Fuentes: El Economista, Business Insider, BBC, The Healthy

 

Ausencia laboral por enfermedad: gana la responsabilidad, ¿o la culpa?