Khalid Bougalim: “En ACCIONA se apuesta por el talento interno para que crezca y alcance todo su potencial”

Khalid Bougalim es Business Development Manager en ACCIONA en EE. UU. Le fascina la gestión de las infraestructuras de transporte y está impulsando la consecución de algunos de los mayores proyectos del mundo en ese sector.

Si tuvieras que elegir tu nuevo destino profesional, ¿qué factor primaría? ¿El sueldo? ¿La capacidad de desarrollo profesional? ¿Una experiencia internacional? ¿O las personas y el talento de tu nueva empresa? Khalid Bougalim lo tuvo claro: cuando trabajaba en una consultora de transporte conoció a un gerente de ACCIONA que le marcó profundamente.

 

Un día llegó la propuesta: vente a ACCIONA. Y la respuesta de Khalid no se hizo esperar: si era con personas como el gerente de ACCIONA con el que había trabajado como asesor, la respuesta era afirmativa. Porque sí, las demás categorías son cruciales en una carrera profesional, pero sin talento, sin personas en las que apoyarse y confiar todo lo demás queda en entredicho. Como dice Khalid, “la calidad de las personas dice mucho de la cultura corporativa”. No por nada protagonizan esta sección de nuestra web.

 

Nos lo cuenta desde su nuevo destino en Atlanta, donde se encarga del desarrollo de negocio de concesiones. Este es un lugar al que, tal como sucedió con su anterior base de operaciones en Sao Paulo, se mudó tras una conversación importante con otra persona: su pareja. Y esa decisión se tomó mediante un consenso basado en el apoyo de su empresa.

 

Un traslado a otro país siempre tiene un impacto en el entorno familiar. Y una organización que sepa gestionarlo y ofrecer las facilidades necesarias a todos los interesados es indispensable en medio de la incertidumbre que al principio pueda generar.

 

Esta entrevista nos da algunas pistas sobre el apasionante negocio de las concesiones, pero sobre todo nos explica los factores que pesan en las grandes decisiones de una vida y de qué manera pueden servir como orientación para otros. Esta es la vida y obra de Khalid Bougalim.

Khalid forma parte del mismo equipo que Borja Franco, al que hemos entrevistado recientemente, y que ha protagonizado uno de los grandes hitos recientes de ACCIONA. “Hemos entrado con el mayor proyecto de concesiones de la historia, la SR‑400, y estamos estudiando uno de tamaño similar”

Los managed lanes nos permiten gestionar el tráfico de tal forma que la autopista no se sature y las condiciones sean siempre adecuadas.

El proyecto de la SR-400 consiste en la construcción y gestión de un proyecto de managed lanes para descongestionar el tráfico de la zona. “La peculiaridad de los managed lanes es que, si hay mucha demanda, o sea, si hay mucho tráfico, tú puedes incrementar la tarifa. Es la manera de gestionar que los carriles de pago no se van a saturar, vas a tener unas condiciones siempre adecuadas”, explica.

 

Si quieres saber más sobre el fascinante mundo de los megaproyectos en general, y de la SR-400 en particular, te recomendamos que le eches un vistazo a la entrevista que le hicimos a Borja. De forma resumida, una concesión de este tipo, que tiene un plazo de cincuenta años, requiere un complejo análisis socieconómico de los usuarios, así como de la evolución de las tecnologías de automoción: cosas como la irrupción de los coches autónomos o simplemente el motivo de que alguien viaje por una autopista un viernes y no un martes está más o menos dispuesto a pagar por unas mejores condiciones.

 

¿Por qué se decantó por esta área? “A mí me llamaban porque es la intersección entre la economía y la ingeniería. Hay un sector de las concesiones que es muy financiero, muy de inversión, pero otro muy técnico en el sentido de que está vinculado a obras de infraestructura civil”.

 

Khalid lleva un año en Atlanta trabajando en esa nueva concesión que nos adelantaba al inicio. Pero ¿cómo ha llegado allí? Como siempre, el objetivo de esta sección es saber de dónde vienen y a dónde van las personas que integran ACCIONA.  

Al comenzar la entrevista, le preguntamos por la pronunciación correcta de su nombre. “Me han llamado de todo”, dice riendo. Pero consensuamos una “j” inicial. “Mi padre y mi madre son marroquís, pero yo nací ya en El Escorial”. Y allí, cerca, en la sierra madrileña, transcurrió su infancia. “Tengo muchas ganas de volver pronto para comer una croqueta en mi restaurante favorito de Guadarrama y pasear por el monte”, explica.   

 

La suya fue una infancia de campo y patadas a un balón. “Jugaba mucho al fútbol, en el equipo de Guadarrama, como defensa central. Yo era cañero, de la vieja escuela, como dicen”. ¿Estilo Sergio Ramos? “Algo así”, dice entre risas.

Recuerda que ya sintió la llamada de los números en el instituto. “Siempre he tenido muy buena relación con las matemáticas. De hecho, recibí una matrícula de honor. No tiene más importancia, pero sí que disfruté de una beca el primer año de carrera. Se me daban bien matemáticas, el dibujo técnico y la física. La parte de química y biología me gustaba menos, eso se me atascaba un poco más”.

 

El padre de Khalid era ingeniero agrónomo, lo que influyó en la orientación profesional de Khalid, que su madre advirtió muy pronto: “A mi madre es algo que le hacía mucha gracia, siempre contaba que desde pequeño le decía que iba a ser ingeniero. Yo tenía como ocho o nueve años”.

 

No obstante, la vocación concreta le llegó por otro lado. “El gusanillo de la ingeniería de caminos me vino por un amigo de mis padres, que trabajaba en construcción y viajaba mucho a Latinoamérica, hacía puentes y cosas así. Cuando iba de pequeño a su casa, tenía sus maquetas de puentes y demás, y a mí eso me parecía fascinante”. Al empezar la carrera, descubrió que los puentes no eran para él, pero el mundo de las infraestructuras ya se había abierto ante sus ojos.

 

Soy ingeniero de caminos, canales y puertos, como se dice en español. O ingeniero civil en inglés; es un nombre que se ha quedado un poco pomposo en castellano y el anglosajón lo ha simplificado bastante”, dice para autodefinirse. Ese deseo de simplificar, de expresarse llanamente y sin rodeos, será una constante a lo largo de la entrevista.

En la carrera me interesaba mucho más la planificación de transporte que la parte de cálculo de estructuras.

Lo cierto es que en la carrera encontró un nuevo horizonte: “Me gustaba mucho más la planificación de transporte que la parte de cálculo de estructuras y demás”. Luego cursó un máster en la Universidad Politécnica para especializarse en aquella disciplina que tanto le atraía. Allí hizo un proyecto de modelo de tráfico para descongestionar el tráfico de la carretera M600 del puerto de Navacerrada, cerca de donde él vivía. El concepto de planificación de transportes quizá no le diga mucho al lector. Pero si le hablan de ahorrar media hora de su vida para llegar al trabajo, la cosa cambia.

 

Khalid, explica cómo se cuantifica esa frustración matinal de muchos conductores: “El nivel de servicio va desde A hasta F. A significa que tú vas libre por la carretera, a la velocidad que quieres ir. Con B todavía puedes ir a la velocidad que quieres, pero ya empieza a haber más coches alrededor. Con C, ya se empieza a ver cierta densidad. E y F ya es congestión y atasco”.

El estreno profesional de Khalid tuvo lugar en una consultora asturiana como ingeniero de tráfico. “Participé en la redacción del Plan de Movilidad urbana sostenible de Calatayud. Fue una de las iniciativas que desarrollé mientras estaba en la consultoría. Yo estaba especializado en estudios de movilidad”. Y nos pone un ejemplo elocuente: “¿Sabéis que en el centro comercial de Sambil en Madrid el acceso colapsó por cómo estaban distribuidos sus accesos? Pues ese tipo de problemáticas”.

 

Nos da algunas pistas sobre cómo se resuelven esos incidentes: “Los estudiamos a través de modelos digitales, modelos de tráfico para ver cómo se puede mejorar”. Es algo, nos dice, enmarcado en el concepto de Smart City. Poco después colaboró con ACCIONA como asesor en el análisis de un proyecto de demanda en Puhoi, en Nueva Zelanda. “En ese proyecto conocí al gerente de demanda de ACCIONA Concesiones”.   

 

Por el momento, Khalid acariciaba otros planes, que pasaban por una experiencia internacional. “Me iba a ir a Cambridge a trabajar para una consultora inglesa, aunque me había inscrito en una vacante de ACCIONA anteriormente. Ya tenía los billetes comprados para irme al Reino Unido, pero dos semanas antes me llamaron de ACCIONA”. Khalid estaba abierto a la idea, pero los plazos eran muy ajustados. 

De ACCIONA me atrajo la dimensión internacional, el potencial de crecimiento y los nuevos retos, pero sobre todo el equipo humano; el gerente era una persona muy reconocida internacionalmente.

“Cuando hablé con el gerente de demanda, con el que ya tenía una relación personal y profesional muy buena, ya decidí quedarme”. ¿Qué pesó en la decisión? “Me atrajo la dimensión internacional de ACCIONA y el potencial de crecimiento, la oportunidad de enfrentarme a nuevos retos. Aquí tienes la flexibilidad de desarrollarte como profesional. Pero si elegí esa opción fue sobre todo por el feeling con el equipo, especialmente con el gerente de demanda. Era una persona muy reconocida en el sector a escala internacional”.  Era junio de 2019 cuando por fin dio el salto para trabajar en la sede de ACCIONA en Madrid.   

Aquel salto estuvo lejos de ser traumático. “Fue un cambio bastante liviano porque lo que hacía en la empresa de consultoría y lo que hacía en ACCIONA era un poco lo mismo, pero desde el otro lado de la mesa. Además, seguí con proyectos como el de Nueva Zelanda, en los que ya había trabajado”.

 

Se trataba sobre todo de proyectos internacionales en los que Khalid también hacía labores de prospección. “Trabajamos con proyectos en Perú, también vimos alguno en Brasil y en España, pero empezamos a hacer una prospección de mercado sobre qué se podría estudiar en Norteamérica y a nivel específicamente de los managed lanes”. El foco estaba puesto en los riesgos de demanda y la viabilidad económica. A lo lejos, se iba perfilando ya la SR-400.

 

“Creo que el punto de inflexión fue ganar la I-10 hace año y medio, que ganamos el contrato para hacer la sustitución de un puente de Luisiana. Fue el primer hito con el que entramos en el mercado americano”. Y aclara: “Bueno, el mercado americano de carreteras porque ya estaba el canal de Fargo. Ahí, en la época de la I-10, Khalid había pasado ya al área de desarrollo de negocio. Pero no solo iba a cambiar de puesto.

Al poco de reunirse con su pareja, Khalid le dijo: “No te acomodes demasiado, que nos han ofrecido ir a Atlanta”. En efecto, la noticia de la concesión de la SR-400 había trastocado los planes iniciales. “En ACCIONA eran conscientes de que me acababa de mudar, pero pensaban que podía encajar en EE. UU.”.

 

“Yo había trabajado ya en el departamento interno de concesiones de tráfico y en el estudio de algún proyecto de managed lanes. Conocía ya la tipología del proyecto de la SR-400”, reflexiona. “También para mi pareja era un destino más atractivo porque ella sí hablaba inglés”. Así que Khalid, Alba y su dachshund (el perro que los acompaña allá donde van) hicieron las maletas de nuevo.

A modo de inciso, y hablando de barreras idiomáticas, Khalid domina el español, el dialecto marroquí del árabe, francés, algo de portugués y el inglés.

 

Pero, volviendo a Atlanta, ahora está dedicado a esa nueva concesión que mencionó al comienzo del artículo

Tras más de cinco años en ACCIONA, desde el día que tomó esa decisión impulsada por el equipo humano, Khalid está en disposición de hacer un análisis más profundo de la realidad de su empresa.

 

Y para ello una de las iniciativas para empleados jóvenes que menciona es el iXPA que “busca una formación un poco más transversal en todas las áreas del del negocio de la empresa”. La formación no se limita a los más jóvenes: “Luego está iMPA, que es un máster ya para para perfiles más senior a los que se forma en soft skills para la gestión de proyectos grandes y complejos. Y luego el MBA para directivos. Hay un patrón de apoyo a diferentes niveles”.

 

La carrera no se desarrolla tan solo a través de formación, claro está. “Hay muchas posibilidades de carrera y yo creo que, si ha llegado un punto en el que un área no te gusta tanto, puedes cambiar. Siempre hay posibilidades de enfrentarte a algo nuevo, lo que considero que es muy positivo”, comenta en lo que se refiere a la movilidad entre departamentos.

 

Esa posibilidad de formarse, de crecer en distintos departamentos, tiene otras implicaciones adicionales: “Hay muchísima carrera larga en ACCIONA… Diría que el 70 % de la plantilla de concesiones lleva más de quince años en la empresa. Es positivo que los puestos de responsabilidad estén ocupados por gente con una larga trayectoria en la casa, que se apueste por el talento interno y que lo incentives para que alcance todo su potencial”.

Es positivo que los puestos de responsabilidad estén ocupados por gente con una larga trayectoria en la casa, que se apueste por el talento interno.

En lo que respecta a los próximos pasos, Khalid baraja la posibilidad de adoptar un papel mucho más apegado al desarrollo sobre el terreno de los proyectos que una vez adjudicados: “Me gustaría participar en la ejecución… estar en el propio proyecto, no solo en las ofertas”. Porque, si bien disfruta de la estrategia y de ese análisis preliminar que contamos al principio, siente curiosidad por ver cómo una autopista o un metro pasan del papel a la realidad. Además, se plantea realizar un MBA para reforzar sus conocimientos de gestión si llega el momento de dar el salto.

 

En cuanto a su vida privada, él y Alba han aprovechado su estancia en Atlanta para llevar a cabo sus primeros viajes por el país. “Queremos ir a Nashville, que está a tres horas en coche”. Formar una familia también entra en los planes de futuro, pero por ahora se centran en aprovechar las oportunidades que les brinda su carrera. Al fin y al cabo, crecer, tanto en el plano personal como profesional, forma parte de la mismísima esencia de la vida. Solo hace falta encontrar un lugar donde hacerlo.