Dicen que el padre de Pablo Picasso colgó los pinceles cuando vio alguna de sus primeras obras maestras ante la evidencia de haber sido superado por su hijo. El padre de Pablo Fdez. Rodero no se retiró al ver lo que estaba haciendo el suyo en el terreno de las infraestructuras, pero sí que ha sido testigo de cómo su hijo ha ampliado y llevado a otro continente el oficio que le enseñó: las infraestructuras y el movimiento de tierras. Este otro Pablo aprendió de su padre la ética del trabajo bien hecho y el deseo de dejar un impacto positivo. Y lo ha materializado, de la mano de ACCIONA, aunque con otro orden de magnitud.
Porque esas lecciones, aprendidas durante la infancia en el pequeño pueblo de Ablitas, en Navarra, se han trasladado a los proyectos en los que Pablo ha formado parte a lo largo del mundo, y en particular a su actual asignación en el canal de Fargo-Moorhead que evitará las inundaciones de grandes zonas de Dakota del Norte y Minnesota, en EE. UU. Una gigantesca infraestructura resiliente que utiliza los recursos de la Naturaleza de forma sostenible para mitigar el impacto del cambio climático. En esta entrevista entenderemos algo mejor lo que es el canal de inundaciones de Fargo-Moorhead y la trayectoria que ha llevado a Pablo Fdez. Rodero desde un pueblo navarro hasta la frontera de las grandes infraestructuras mundiales.
Nuestra entrevista no comienza hablando de esos grandes proyectos de infraestructuras o del resultado final una vez que las palas de las excavadoras se postran al culminar la obra. Lo primero de lo que hablamos es del motor de todo eso, el aliento que impulsa el trabajo de cada día. “Me despierto a las 5:45 h de la mañana. A partir de ahí ya empieza la máquina de mi mente a rodar... Entro en la oficina a las 6:30”, nos cuenta Pablo desde su oficina en Fargo (Dakota del Norte).
La filosofía de mi desarrollo profesional es el compromiso constante.
“Me vengo hora y media antes para poder centrarme en las tareas que necesito priorizar... porque es un momento que estás tranquilo y aprovechas al cien por cien el rendimiento. Esa es la filosofía de mi desarrollo profesional, el compromiso constante. Nadie me lo exige, no está en mi contrato... es mi forma de ser. Empiezo a darle vueltas a la cabeza y no aguanto en la cama”, explica. Luego, añade, llegan las “mil nuevas prioridades” que irrumpen con su propia agenda y que hay que solventar al paso. “Tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta, y eso me ayuda”.
Pablo sueña con las infraestructuras. Y no lo decimos metafóricamente. “A veces sueño con un proyecto y me levanto con la idea de centrarme en algo en concreto”, señala. La última con la que sueña es el canal Fargo-Moorhead. “Para mí es un proyecto que refleja de los pies a la cabeza el compromiso por la sostenibilidad de ACCIONA. Es el primer proyecto P3 (Public Private Partnership) en EE. UU financiado con bonos verdes. Su objetivo es luchar contra el cambio climático evitando inundaciones en la zona a causa del deshielo”.
Esas inundaciones periódicas que Pablo menciona se han ido agravando con el paso de los años: ocho de las diez más graves registradas se han producido desde 1989 con graves perjuicios para la población local. El remedio es un canal de 48 kilómetros de largo que ha requerido mover más de 30 millones de metros cúbicos de tierra para formar terraplenes donde crezca la vegetación autóctona y se conviertan en diques contra las crecidas del río Rojo. “Todo el material excavado se reutiliza”, afirma.
Además, ha sido necesario construir 19 puentes y 2 acueductos, así como diferentes sistemas de drenaje, y todo ello en condiciones meteorológicas adversas.
Fargo-Moorhead es un proyecto que refleja de los pies a la cabeza el compromiso por la sostenibilidad de ACCIONA… Su objetivo es luchar contra el cambio climático evitando inundaciones en la zona a causa del deshielo.
“El invierno fue muy duro en 2023... a temperaturas de -30, -32°C. Tienes que preparar durante la época de invierno las protecciones necesarias”, explica. “¿Cómo se mitiga ese riesgo? Pues trabajando 24/7 para evitar que el terreno se congele”. Ese año también se enfrentaron a una inundación para la que ya estaban preparados cuando las aguas llamaron a su puerta. Fargo-Moorhead, por no extendernos más, es una obra titánica y, hasta la fecha, el último proyecto de ACCIONA que le ha llevado a recorrer el mundo.
Cuando terminé la carrera universitaria no podía ni imaginar que acabaría recorriendo los cinco continentes con las experiencias que estoy viviendo.
“Quién me lo iba a decir cuando acabé la carrera. Para mí era un sueño, lógicamente, pero no me imaginaba que iba a acabar recorriendo los cinco continentes con las experiencias que estoy teniendo”, cuenta con orgullo. Pero ¿cómo empezó todo?
Suele decirse que todo gran viaje comienza con un primer paso. El primero que dio Pablo se remonta a Ablitas, un pueblo de Navarra de 2.657 habitantes. Fue allí donde se crio y donde pronto vio lo que era el trabajo de la construcción. “Tengo la suerte de la educación que me ha inculcado mi padre, que ha sido autónomo, un verdadero luchador. Ya está jubilado, pero él se ha dedicado toda la vida al movimiento de tierras. Siempre trabajaba con un buldócer o una excavadora. Él me enseñó a trabajar de sol a sol, y ese ha sido mi principio y mi filosofía”.
Mi padre me inculcó el trabajo de sol a sol, que ha sido mi principio y mi filosofía.
A los 16 o 17 años ya tenía claro que estudiaría Ingeniería Civil, Obras Públicas o Caminos. “Quería dedicarme a lo que había visto en casa, pero tenía un abanico de opciones abierto”. Empezó con prudencia estudiando Obras Públicas mientras en los veranos contribuía a la economía familiar como operador de excavadora o buldócer. “Es algo de lo que estoy muy orgulloso”, nos dice.
Además, su padre le puso en contacto con otra faceta que hoy también ha tenido un papel relevante en el canal de Fargo-Moorhead y que, adicionalmente, le hizo barajar la Ingeniería de Montes. “Aparte de trabajar como operador de excavadora, también ayudaba en reforestaciones con la preparación del terreno y plantación de pinos”, cuenta con orgullo.
El canal en el que Pablo trabaja hoy implica igualmente una labor de reforestación, aunque a una escala que ni él habría soñado en esos veranos de trabajo familiar.
Tras concluir ese primer tramo universitario, Pablo continuó sus estudios cursando Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos. ¿Qué pasó al terminar la carrera?
Claudio Magris, el erudito italiano, dedicó una de sus grandes obras al río Danubio como ese caudal que vertebra la geografía y la historia del centro de Europa. Y no deja de tener su potencia simbólica que el primer gran proyecto de Pablo fuese un puente sobre ese río legendario.
Fue una obra en Bulgaria cuando apenas acababa de terminar sus estudios y se encontró con una oferta laboral de una constructora. “Me salió la oportunidad de trasladarme a Bulgaria... un puesto que no requería calificación universitaria, pero era la puerta para trabajar en ese sueño que siempre me había planteado”.
Pablo tenía 24 años y él y su pareja decidieron dar el salto a Europa de Este. Tal como señala, su pareja, Patricia, también dejó todo atrás en España, para apoyarlo en esta primera experiencia internacional. ¿El objetivo? Levantar un puente para unir Rumanía y Bulgaria que se conocería como el puente II del Danubio. A los seis meses, su capacidad de trabajo y una plaza vacante lo auparon a un puesto de ingeniero de producción y control de costes. “Fue una obra muy bonita, un puente extradosado que en su momento era el segundo más ancho del mundo de su clase”.
Pasamos de vivir con nuestra seguridad comprometida a vivir como expatriado en uno de los países más lujosos del mundo.
A los dos años, cuando aún no se había inaugurado, recibió la oferta de trabajar en Argelia en mejores condiciones laborales, aunque vivían en “una base con policía militar” para protegerlos de posibles ataques terroristas. Cuando la situación se complicó recibió un nuevo destino: Qatar. “Pasamos de vivir con nuestra seguridad comprometida a vivir como expatriado en uno de los países más lujosos del mundo y cruzarte con Laudrup en el ascensor de tu edificio. Aunque vamos a gestionar expectativas: él vivía en el ático, nada que ver con nuestro piso”.
Así que en pocos años había pasado de Ablitas a vivir en un rascacielos qatarí con Laudrup como vecino, a la sazón entrenador de un equipo de fútbol local. “Era un contraste enorme. Pero, como digo siempre, debes tener muy claro de dónde vienes y a dónde vas. Yo estoy muy orgulloso de mi pueblo y tengo la suerte de que mi mujer, mi familia, me apoyan en ese aspecto”. Y entonces llegó otro golpe de timón.
Pablo quería seguir ampliando su experiencia global y apareció la oportunidad de incorporarse a ACCIONA. “ACCIONA estaba despegando al cien por cien en cuanto a trayectoria internacional y volumen de obras, y se me plantea la posibilidad de unirme como jefe de producción en un proyecto de Dinamarca”. ¿Tuvo que consultarlo con la almohada? “No tuve ninguna duda. La trayectoria de ACCIONA en el negocio de infraestructuras, no solamente energía, que todo el mundo conocíamos mucho, era muy prometedora”. Era enero de 2017 y Pablo saltó de las llanuras desérticas de Qatar a la orografía verde del mismo país donde, casualmente, nació Michael Laudrup.
El cambio de aires vino acompañado de otra novedad al poco de su llegada, esta vez familiar. “Recibo una llamada mi mujer y le digo: ‘Estoy reunido, te llamo luego’, y me dice: ‘No, no me cuelgues, nuestro bebe está en camino, he roto aguas’”. Pablo tuvo que preguntarle de nuevo por lo que acababa de oír y su mujer se lo confirmó. “El director del proyecto vio cómo me cambiaba la cara”. De inmediato Pablo inició la carrera frenética para viajar de vuelta a España y llegar al parto. “Eran las 18:26 de la tarde, lo recuerdo como si fuera hoy, y el último vuelo a España de Copenhague salía a las 20:20. Llegué a la puerta de embarque solo 3 minutos antes de cerrar el pasaje y a las 3:00 de la mañana estaba en el hospital de Tudela con mi mujer para presenciar el parto”.
La familia de Pablo creció en Dinamarca con un hijo y él también lo hizo profesionalmente, ya que comenzó como jefe de producción y terminó como jefe del proyecto. “Fue muy enriquecedor cerrar la última fase del proyecto con el cliente y participar en la inauguración. Tuve el honor de saludar a Mary Elizabeth Donaldson, la entonces princesa de Dinamarca, que vino a inaugura el puente que hoy lleva su nombre: el Crown Princess Mary’s Bridge“. Con una longitud de 1,36 km, fue el primer puente segmentado construido en el país en medio siglo y el primer contrato de ACCIONA en el país escandinavo. “Lo acabamos antes del plazo”, relata con orgullo.
En los casi tres años que estuve en Dinamarca con ACCIONA crecí más profesionalmente que en toda mi experiencia laboral anterior.
Y no solo fue un orgullo personal, sino que la obra se vio refrendada por el premio Potencia 2019, que ese año también recayó, por partida doble, en otra de las grandes infraestructuras de ACCIONA: la presa de Site C en Canadá. “Tuve el honor de recogerlo en el Santiago Bernabéu el día de la gala del evento. Agradezco mucho a ACCIONA la posibilidad no ya solo de participar en el evento, sino de crecer profesionalmente de la forma en que lo hice”. Y añade: “En los casi tres años que estuve en Dinamarca con ACCIONA crecí más profesionalmente que en toda mi experiencia laboral anterior”.
Tras estrechar la mano de la princesa danesa y recoger el premio por el proyecto, surgió otra oportunidad. Y aquí hace una reflexión sobre los caminos del crecimiento profesional. “Se me planteó ir a Nueva Zelanda a la obra de Puhoi como Project Control Manager. Profesionalmente, ni mucho menos era un paso atrás, era un paso al lado, ya que también me diversificaba profesionalmente hablando”.
Aquí, en la autopista de cuatro carriles, que fue la mayor infraestructura construida en Nueva Zelanda hasta la fecha, tuvo la oportunidad de foguearse en el control de costes y planificación. “Es algo que después he valorado mucho y que me ha permitido tener la visión de gestión de proyectos también desde ese aspecto del control de costes, del programa y de los riesgos”. También le permitió ampliar el espectro de sus proyectos: “Hasta entonces mi experiencia había sido sobre todo en puentes y aquí puede trabajar en una carretera dentro de un proyecto P3”.
El enriquecimiento profesional vino de la mano del personal. “Es un país espectacular, si me tengo que quedar con un país de todos en los que he estado hasta ahora, me quedo con Nueva Zelanda”. ¿Por alguna razón en concreto? “Fundamentalmente, por dos motivos: uno, el compromiso con la cultura y el medio ambiente. Y dos, por la forma de ser de la de las personas”.
Y procede a desgranarlo, empezando por el final: “Los kiwis te facilitan tu adaptación al país de forma muy natural. Son muy agradables y simpáticos. Y luego está la concienciación con el medio ambiente que les inculcan en el colegio. Mi hijo Pablo, que se llama como yo, estaba feliz de tener gallinas en el cole y había un cocinero que les hacía tortillas o galletas con los huevos”.
Aquí nos cuenta una anécdota de lo que es la adaptación cultural. “Mi hijo Pablo volvía a casa de la guardería haciendo ruidos raros y tocándose la cara. Yo le decía a mi mujer que el niño estaba haciendo cosas muy raras, pero luego llegó el festival de Navidad, en el que era tradición que los niños hicieran una haka, y ya lo entendimos todo”, comenta entre risas.
Tras la experiencia neozelandesa llegó Filipinas, donde estuvieron un año medio, aunque les tocó enfrentarse al confinamiento pandémico. En esta etapa, Pablo trabajó en la línea de Malolos-Clark, que tomó el relevo al exitoso puente de Cebú que abordamos en este reportaje. Aquí a Pablo le cambia el tono de voz, atravesado por una sombra. “Los niños no podían salir de casa; podías hacer vida, pero no había otros niños. Llegó un momento en que tuvimos que priorizar, y me gustaría dejar constancia de esto, pero mi mujer es una luchadora nata que me ha apoyado al cien por cien y ahí lo pasó mal por no poder salir de casa”.
Y concluye: “Ahí fue la primera vez que tuvimos que levantar la mano y anteponer lo personal, decir que no podíamos seguir así, y tuvimos que irnos de Filipinas”. Ahí, cuenta, ACCIONA le dio las facilidades para encontrar un nuevo destino. Primero en Madrid, y luego, ya en enero de 2023, en EE. UU. con el proyecto de Fargo. Porque hay veces que, aun cuando uno sea un luchador como Pablo, hay que saber parar. Y eso es más fácil cuando alguien te apoya al otro lado, ya sea en tu vida familiar o en el trabajo.
“Me gustaría resaltar que tanto mis responsables directos como Recursos Humanos me atendieron en todo momento y me pusieron todas las facilidades para reubicarme. Estoy muy agradecido a ACCIONA por su forma de gestionar el personal y el compromiso que tiene con los empleados”, subraya.
Cuidar al equipo de una empresa pasa también por atender las necesidades de sus familiares, y es algo en lo que Pablo hace hincapié. “Mi compromiso como expatriado sería nulo si no tengo el apoyo de mi familia y Recursos Humanos lo sabe, lógicamente. Ellos son conocedores de mi situación y del apoyo que me presta mi mujer. Es algo de lo que estoy orgullosísimo y me encantaría resaltarlo en este reportaje de una forma o de otra, porque no sería el mismo hoy, ni estaría celebrando esta entrevista”.
Cuando le preguntamos qué le motiva de su trabajo actual, responde sin rodeos: “Por un lado, está el compromiso por la sostenibilidad y la innovación, que es su sello de identidad. Si eres empleado de ACCIONA, tienes el compromiso con la sostenibilidad y la innovación por defecto. No concibes trabajar en Acciona sin esos compromisos en tu forma de hacer, eso está claro”.
Aquí Pablo hace una reflexión sobre la idea de sostenibilidad como eje de una empresa: “Creo que ahí ACCIONA es distinta de otras compañías. Por ejemplo, usamos combustibles HVO para reducir las emisiones, pero yendo un paso más atrás, se busca siempre la sostenibilidad desde la fase de tender [licitación]. Si no, no va por ese proyecto. Por ejemplo, una carretera que reduce las distancias también reduce las emisiones”. E incide en la sostenibilidad desde un ángulo social: “También se trata de proteger a la comunidad; el proyecto de Fargo se ha hecho para salvar vidas”. Un objetivo, concluye, que se alcanzará en marzo de 2027, cuando por fin se complete la obra.
Que me seleccionaran en el IMPA fue todo un orgullo.
¿Cómo funciona exactamente la mecánica del máster? “El IMPA lo facilita ACCIONA y es la Universidad Politécnica la que lo ofrece. Somos veinte empleados de ACCIONA y se lleva a cabo cada dos años, ya solo que me seleccionaran fue un orgullo. Es una formación que te permite gestionar todo tipo de proyectos de ACCIONA en infraestructuras, energía o agua, así como utilizar herramientas de comunicación y business development”.
¿Cómo ha cambiado la vida de ese ingeniero que se crio en Ablitas después de todo este tiempo? “La diferencia es enorme. Profesionalmente hablando, las experiencias a través de los cinco continentes me han llenado mucho y me han facilitado, sin duda alguna, el crecimiento profesional. Mi hijo ha podido vivir en cuatro países y eso le ha abierto muchas puertas, gracias en parte a ACCIONA”. Y que aprenda la cultura y forma de vida de todos países en los que vivís, apostillamos. “Claro, esa oportunidad no se la habría podido dar sin esta forma de vida. Requiere muchos sacrificios, pero también te ofrece resultados a la altura”.
Mi principal afición es mi familia, pasar tiempo con ellos después del trabajo y durante vacaciones.
¿Piensa volver a España pronto? “No, por el momento, no, aunque procuramos que nuestro hijo Pablo vuelva una o dos veces al año para que mantenga el arraigo a nuestra cultura, vea lo que es vivir en España y de dónde venimos”. Cuando le preguntamos por sus aficiones, la respuesta es tajante: “Mi principal afición es mi familia, pasar tiempo con ellos después del trabajo y durante vacaciones. También tengo la suerte de que a mi mujer y a mí nos gusta viajar”.
Ya en los últimos compases de la entrevista, nos habla de todos los sitios que ha visitado, de las Vegas, del Gran Cañón, de Los Ángeles, de Yellowstone… “Vivimos en un viaje constante, eso está clarísimo. Y ACCIONA nos facilita eso”. Porque en este viaje que es la vida, Pablo ha encontrado un vehículo que le ha llevado a él y su familia hasta todos los lugares recónditos con los que soñó en su infancia.