Método del sándwich: cómo ofrecer feedback efectivo

Existen diversas maneras de formular críticas, como el método del sándwich, que potencian los resultados y facilitan el diálogo, tanto para quien las emite como para quien las recibe.

En las últimas décadas, los entornos laborales han experimentado transformaciones significativas. Se ha pasado de enfoques jerárquicos a modelos más horizontales y colaborativos. En este nuevo contexto, el feedback ha dejado de ser una competencia exclusiva de mandos intermedios y directivos para convertirse en una responsabilidad compartida que fluye en todas las direcciones independiente del rol que se desempeñe. 

 

¿Qué voy a leer en este artículo?

El feedback ha dejado de ser una competencia exclusiva de mandos intermedios y directivos para convertirse en una responsabilidad que fluye en todas las direcciones.

Proporcionar feedback de manera adecuada se ha convertido en una habilidad fundamental. Ayuda a mejorar el clima laboral, fortalece la confianza y potencia el rendimiento del equipo. Sin embargo, evaluar a una personano siempre resulta sencillo. Buscamos corregir errores sin desanimar y reconocer aciertos con franqueza y sin exageraciones.

 

Aunque el feedback puede percibirse como una amenaza y generar inseguridad o malestar, se trata de una tarea necesaria que, bien planteada, puede convertirse en una valiosa oportunidad de crecimiento. De hecho, los grandes profesionales aprenden a solicitar valoraciones y convierten las críticas en oportunidades de mejora.

 

Existe una técnica muy útil para ofrecer feedback de manera efectiva a través de la crítica constructiva: el método sándwich, que, además, promueve el aprendizaje continuo y la motivación. 

Existe una técnica muy útil para ofrecer feedback de manera efectiva a través de la crítica constructiva: el método del sándwich.

Esta estrategia, popularizada a finales del siglo XX en el ámbito del coaching y la evaluación del desempeño, es especialmente útil para personas con poca asertividad, ya que les permite estructurar un mensaje cómodamente y sin confrontación. Asimismo, favorece la aceptación de comentarios incluso en personas con más resistencia al cambio, al disminuir la actitud defensiva del receptor. 

El método o la técnica del sándwich recibe su nombre por la forma en que se estructura el mensaje. La idea es comenzar con un elogio, continuar con la crítica o el aspecto y, finalmente, cerrar con otro comentario positivo a modo de refuerzo. De esta manera, la crítica queda “envuelta" entre dos comentarios positivos, como si del relleno de un sándwich se tratase. 

La idea es comenzar con un cumplido o elogio, continuar con la crítica o el aspecto a mejorar para, finalmente, cerrar el mensaje con otro comentario positivo a modo de refuerzo.

La estructura del método sándwich se compone de tres partes claramente diferenciadas, cada una con una intención concreta:

  1. Comentario inicial o logio. Iniciar la conversación destacando un aspecto positivo ayuda a generar confianza y aumenta la receptividad.
  2. Crítica o sugerencia de mejora. Consiste en trasladar la crítica o la propuesta de mejora de forma clara. En este punto, es conveniente no diluir o suavizar rel mensaje clave entre comentarios positivos, ya que perderá efectividad.
  3. Cierre positivo. Cerrar el mensaje con un aspecto positivo o mostrando confianza en la persona ayuda a que el mensaje se reciba mejor y fomenta la motivación.  

La técnica es simple, efectiva y fácil de recordar. No obstante, es habitual cometer ciertos errores que pueden limitar la eficacia del mensaje o, incluso, hacer que pierda impacto. 

Existen algunas consideraciones relevantes para utilizar correctamente el método del sándwich y lograr que el feedback sea claro, útil y bien recibido:

  • Proporción entre las partes. Si hay demasiado “pan” (elogios) y poco “relleno” (contenido útil), el mensaje se difumina. Y viceversa: si la crítica es excesiva, los elogios o el cierre positivo pierden efectividad.
  • Sinceridad. Evita elogios desproporcionados o poco creíbles, ya que pueden restar credibilidad al mensaje desde el principio.
  • Crítica constructiva. Esquivar o diluir la crítica puede contribuir a la ambigüedad del mensaje. Si no queda claro qué hay que mejorar, no hay feedback.
  • Contexto. Refuerza el feedback aportando información concreta y situacional para darle mayor veracidad a tu mensaje. En este punto es recomendable evitar comentarios generales como “está bien" o "podrías mejorar".
  • Comportamientos modificables. Céntrate en aspectos que la persona pueda modificar y que estén bajo su control. De lo contrario, puede generar resistencia.
  • Evitar “pero”. Suele anular mentalmente lo anterior y hace que el mensaje positivo pierda impacto. Prescindir de esta conjunción ayuda a construir un feedback más  equilibrado.

Por último, conviene no recurrir a esta estrategia de forma sistemática ni repetir siempre la misma estructura. Con el tiempo, algunas personas acabarán por identificar la técnica por lo que, o bien dejarán de prestar atención, o solo se centrarán en la parte de la crítica. Y, en ese caso, el sándwich ya no funcionará.

A continuación, detallamos dos ejemplos, uno incorrecto y otro adecuado, para ilustrar cómo aplicar el método del sándwich de forma efectiva:

  • X Está bien, pero lo has entregado tarde. Sabes que dependemos del informe; tu trabajo es importante.
  • V Tus informes siempre están bien enfocados, aportan información valiosa y son muy completos. En esta ocasión, la entrega se ha realizado más tarde de la fecha límite, algo que en este proyecto es importante. Te animo a encontrar un equilibrio entre la calidad y los plazos. Valoro mucho la exhaustividad de tus informes y tu implicación”.

Esta técnica, que nació originalmente en entornos de liderazgo empresarial, coaching o evaluación del desempeño, ha ganado mucho peso en otros ámbitos, como en el educativo —donde se utiliza para corregir a alumnos—,en ventas o en el ámbito personal para hacer una crítica sin dañar la relación.

 

En el ámbito laboral, esta herramienta se convierte en una estrategia muy poderosa para influir positivamente en los demás, fortalecer el liderazgo,  fomentar relaciones más constructivas y mejorar la comunicación dentro del equipo. No solo aporta valor a quien emite el feedback, sino también a quien lo recibe y a la propia organización.

 

En la empresa, contribuye a mejorar el clima laboral, la comunicación interna, la motivación o el compromiso del talento. Además, refuerza el sentimiento de pertenencia al hacer que las personas se sientan aprte de un proyecto común.

 

La persona que recibe el feedback es, en muchos casos, la gran beneficiada. A través de la técnica del sándwich reforzándose refuerzan los comportamientos positivos y se hacen visibles los aspectos de mejora con el objetivo de impulsar el desarrollo. Por tanto, estamos enriqueciendo su autoconocimiento, el aprendizaje y una mayor apertura a la crítica constructiva.

 

Ofrecer —y también solicitar— feedback de manera constructiva resulta imprescindible al trabajar en equipo. Independientemente de la posición que se ocupe, ayudar al desarrollo profesional de otras personas es una experiencia valiosa y muy gratificante. 

Graduado en Pedagogía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), cuenta con más de cinco años de experiencia potenciando carreras profesionales y conectando talento con empresas. Actualmente, lidera el Departamento de Desarrollo Profesional (Orientación, Formación & Empleo) en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid.