Javier García Ruiz: “En ACCIONA vivimos una cultura Glocal: pensamos global y actuamos local”

Javier García Ruiz trabaja en ACCIONA desde hace 20 años. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en el ámbito internacional, donde ha formado parte de algunos de los proyectos más ambiciosos de ACCIONA.

“No creo que haya ninguna otra cualidad tan esencial para el éxito de cualquier persona, como la cualidad de la perseverancia” es una frase que se atribuye a John D. Rockefeller y hay ecos de ella al comienzo de nuestra entrevista con Javier García. “Soy una persona con poco talento, pero con capacidad de trabajo y de perseverancia”, comenta con sencillez, aunque la primera parte de su frase desmiente lo que cuentan quienes han tenido la oportunidad de trabajar a su lado. No en vano, ha vivido en primera persona algunos de los grandes cambios de ACCIONA durante los últimos veinte años.

 

Desde la internacionalización en Brasil hasta su destino actual en Estados Unidos, ha liderado ambiciosos proyectos de infraestructuras como la presa de Site C en Canadá. En esta conversación tendremos la oportunidad de conocerlo y entender las grandes (y pequeñas) motivaciones de una vida que ha estado indisociablemente unida al gran salto de ACCIONA desde el cambio de siglo.

Podría decirse que a Javier le gusta hablar más con hechos que con palabras, y que no es amigo de describirse a sí mismo o sus logros. Es algo que revela desde un primer momento al explicarnos su formación. “No soy un ingeniero al uso. Al principio yo quería ser arquitecto, siguiendo los pasos de un primo al que admiraba, pero al final terminé en esta carrera y me acabó gustando mucho”. ¿A qué carrera se refiere? A Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

 

Durante esos años descubrió un mundo, el de las presas, los puertos y las cimentaciones, que le enganchó de inmediato, pero aún no sabía lo que realmente le motivaría en su carrera profesional, tal como veremos más adelante.

Javier se estrenó en el mundo laboral durante los últimos años de universidad en una empresa dedicada al diseño y ejecución de muros ecológicos. “Al terminar la carrera siempre quise aprender más y sumergirme en los proyectos. Por eso cambié de empresa y me incorporé a otra dedicada a las cimentaciones especiales.”. Al poco tiempo, y esto nos da una pista sobre su vocación, “estaba dirigiendo equipos, primero en Alicante, luego en Madrid y finalmente en Zaragoza”.

En ACCIONA me dieron responsabilidad desde el principio.

En esta última ciudad participó en el proyecto del Pabellón Puente en la Exposición Universal de 2008 y fue allí donde los caminos de Javier y ACCIONA se cruzaron. En 2006 comenzó su trayectoria en la compañía: “Me dieron responsabilidad desde el principio”, explica.

 

Durante la ejecución de las obras de la Expo también se produjo un cambio crucial en la vida personal de Javier. “En esa obra éramos muchas empresas constructoras haciendo distintos proyectos […] y las oficinas de las constructoras estaban todas juntas. Ahí conocí a mi mujer”. Nos cuenta que ella también es ingeniera y que los dos provenían de Madrid.

 

Años después llegaría la boda, seguida del primer hijo, un acontecimiento que coincidiría con otro cambio decisivo en su vida. Javier recuerda los nervios en el hospital y la llamada que recibió el mismo día que su primogénito llegó al mundo: “Me propusieron un nuevo destino, Brasil. No dudamos en aceptar el reto”.

 

“En ese momento no era tan común salir al extranjero, al menos para la gente de mi generación. He crecido con la empresa y he sido testigo de la internalización y cómo hemos aprendido a hacernos globales”, reflexiona.

 

Así que a los cuatro meses la pareja se mudó a una ciudad brasileña llamada Campos dos Goytacazes. Era el momento en que la multinacional acababa de desembarcar en Brasil y donde todo estaba por hacer. Javier participó en proyectos ambiciosos e innovadores como el del Puerto de Açu con sus imponentes cajones Kugira, donde conoció a Arthemus Pugliesi, otro de los protagonistas de Nuestras personas. Esta fue la primera experiencia internacional de nuestro protagonista, pero vendrían más y en sitios muy dispares. 

Llevamos todas nuestras cosas como un caracol de un sitio a otro y procuramos conocer a fondo cada país donde estamos.

Con el tiempo, él y su familia han hecho suya lo que denomina la filosofía del caracol: “Llevamos con nosotros todas nuestras cosas, nuestros muebles, nuestra ropa, nuestras fotos… como un caracol que transporta su casa de un sitio a otro. Intentamos integrarnos y conocer en profundidad cada país que nos acoge”. Es, en sus propias palabras, un ciudadano del mundo

Cualquiera diría que la llegada de los hijos y las decisiones trascendentales suelen ir de la mano en la vida de Javier. Así ocurrió también cuando la pareja aguardaba su segundo hijo: “Ya vivíamos en Sao Paulo, donde trabajaba en el proyecto del Rodoanel, y el día que supimos que mi mujer estaba embarazada tuve que decidir si me embarcaba en un Executive MBA en el IESE: era un programa exigente, pero siempre conté con el apoyo incondicional de mi mujer, así que me lancé”

[ACCIONA] me facilitó mucho la disponibilidad para poder estudiar un MBA.

Pocos meses después, con una hija recién nacida, Javier logró compatibilizar la paternidad, el trabajo y el MBA, “durmiendo poco”. Durante dos años, las jornadas se estiraron al límite. “Estudiaba todas las noches de nueve a una todos los días”. Los viernes y sábados, además, se dedicaban de forma intensiva al curso, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la tarde. “La empresa me facilitó esa disponibilidad”, nos cuenta. Una flexibilidad que también implicó varias semanas de inmersión en lugares como China o Barcelona. 

Acompañar a las personas en su evolución y ayudarles a ganar autonomía es lo que más me ha llenado.

Y aquí dedica un momento de reflexión al gran motor de su labor profesional. “Siempre me ha atraído mucho más la gestión de un proyecto [que la construcción en sí]; ayudar a las personas a crecer tanto en Brasil, como en Canadá como aquí, en mi último destino”. Y profundiza en esa idea: “Acompañarlas en su evolución, ver como ganan autonomía, es lo que más me ha gustado y, sin duda, lo que más me ha llenado”.

 

Fue en ese MBA donde entendió con claridad una de las habilidades que había empezado a desarrollar prácticamente al comienzo de su carrera. “Conseguí conocerme mejor a mí mismo y explotar o canalizar [esa faceta] de una manera más efectiva”. Y echa la vista atrás: “Yo creo que siempre lo he llevado dentro. Desde el principio me tocó gestionar gente y equipos. Estoy recordando que un jefe mío en una de las empresas de cimentaciones también me ayudó mucho a disfrutar, a pasármelo bien, gestionando personas. Ha sido un proceso natural”

Después de casi 6 años en Brasil, en donde además de ampliar la familia disfrutó mucho de su cultura y su gente, acabó su experiencia latinoamericana para comenzar otra etapa mucho más al norte, en Canadá. Allí le aguardaba uno de los mayores retos de su carrera. Hablamos de la presa Site C, la mayor infraestructura construida por ACCIONA en el mundo y uno de los pilares de la energía renovable en Norteamérica.

 

“En 2018 nos trasladamos a un pueblecito muy pequeño de norte de Canadá, Fort St. John, con temperaturas de hasta -50o C en invierno. Nos mudamos toda la familia y allí vivimos durante los casi siete años que duró el proyecto. Ha sido un proyecto superinteresante”. ¿Y qué lecciones aprendió aquí?

Site C es un proyecto hidroeléctrico de gran envergadura, que comprende dos presas, una de hormigón y otra de tierra, con una longitud de casi un kilómetro cada una y dos túneles de 800 metros de largo. El proyecto ha requerido una logística sin precedentes. Desde una cinta transportadora de cinco kilómetros de largo, pasando por traer cada semana 300 personas en avión, o la movilización de un volumen de tierra equivalente a seis estadios de fútbol. Aunque esta imponente hoja técnica esconde otro reto igualmente importante: gestionar a centenares de trabajadores en el marco de una UTE con un socio internacional garantizando que todo funcionase con precisión, calidad y seguridad… a −40 °C. 

Para que una empresa sea global y local, hay que hacer crecer a la gente del lugar donde estás.

Javier insiste en que el factor humano ha sido lo más complejo (y gratificante) del proyecto. “¿Cómo ser global, pero actuar local? Se trata de trabajar con la gente del lugar, desarrollando talento local. Ese ha sido mi mayor reto y al mismo tiempo mi mayor satisfacción: integrar a las personas,” explica. Y añade: “Aunque se ha implementado la cultura de ACCIONA, el equipo que ha formado, que ha generado y que ha llevado a cabo la obra, ha sido principalmente local y ha permanecido con nosotros durante todo el proyecto”.

Según Javier, la mentoría y el desarrollo de talento fueron aspectos fundamentales en Site C y constituyen un fiel reflejo de la filosofía de ACCIONA. En Brasil, por ejemplo, se consolidó un equipo de profesionales que hoy, en gran medida, ya vuela solo. “Estoy orgulloso de que sea un equipo autónomo y sostenible a lo largo del tiempo, ya que muchos de ellos han pasado a otros proyectos, incluso proyectos internacionales”, comenta. Algo, nos dice, que demuestra cómo la compañía fomenta la formación continua de equipos sólidos y preparados para afrontar proyectos internacionales. 

Me hubiera gustado seguir con mi equipo en otros desafíos, pero me alegra que cada uno haya podido crecer asumiendo retos en diferentes proyectos y países.

Y prosigue: “Siempre he apoyado a miembros de mi equipo para que pudieran trabajar en otros países desarrollándose profesionalmente. Algunos han pasado por Panamá, Chile. Hay otros incluso que me acompañaron en Canadá y ahora en Estados unidos. Me hubiera gustado seguir con mi equipo en todos los proyectos, pero me alegra que cada uno haya podido crecer asumiendo retos en diferentes proyectos y países”.

 

Esta faceta de mentor también le ha llevado a participar en el iXPA, el programa internacional de ACCIONA para formar a los líderes del mañana. “He tenido la oportunidad de conocer a muchos perfiles del programa iXPA y siempre los he animado para que presentaran su candidatura en Norteamérica; también los he ido asesorando a lo largo del proceso”.

No buscamos resultados a corto plazo, sino que buscamos resultados sostenidos en tiempo junto con el desarrollo del equipo… ese equilibrio entre el componente humano y el empresarial.

Y en este punto ofrece una reflexión más general acerca del papel de las personas en el trabajo de una empresa como ACCIONA: “No buscamos resultados a corto plazo, sino que buscamos resultados sostenidos en el tiempo junto con el desarrollo del equipo. Siempre procuramos mantener ese equilibrio entre el componente humano y el empresarial”.

Concluimos este texto con una de las reflexiones que nos ofreció Javier en su entrevista desde Atlanta, en Estados Unidos, donde hoy es responsable de uno de los segmentos de la autopista SR400, uno de los proyectos de infraestructuras más relevantes del país.

 

Se trata, según él, de una de las claves para el crecimiento profesional: “ACCIONA es una empresa que favorece tu crecimiento personal y te da la posibilidad de ampliar tu perspectiva por sus proyectos globales alrededor del mundo. Yo recomendaría a cualquier persona de España, de Brasil o de cualquier otro lugar cambiar de proyecto y de país. Hoy en día, esa experiencia es fundamental para el crecimiento profesional y personal”. 

ACCIONA es una empresa que favorece tu crecimiento personal y te da la posibilidad de abrir tu mente porque tiene proyectos en todo el mundo.

“Y la empresa te lo proporciona con muchísima facilidad. La movilidad es cada vez más clara, es fluida y evidente, y eso es algo que he podido comprobar a lo largo de estos años”, resume Javier.

 

Da la impresión de que, por ahora, la intención de Javier es seguir descubriendo el mundo de la mano de su familia, dedicándose a lo que más le gusta: gestionar personas y verlas crecer