¿Cómo será el trabajo del futuro inmediato? La pregunta es tan recurrente como pertinente en un mundo en el que las novedades tecnológicas y sus derivadas laborales no dan tregua y cualquier predicción sobre tendencias que vaya más allá de unos pocos meses es, como mínimo, arriesgada y de resultado incierto. La proximidad del cambio de año, sin embargo, abre una nueva ventana para que expertos y analistas aventuren sus pronósticos y traten de anticipar las claves que expliquen el mercado laboral del 2026.
¿Qué voy a leer en este artículo?
Según el informe The Future of Jobs 2025, elaborado por el World Economic Forum, el cambio tecnológico, la fragmentación geoeconómica, la incertidumbre económica, los cambios demográficos y la transición ecológica son los principales factores que definirán y transformarán el mercado laboral mundial en los próximos años. Nada, en realidad, que no hayamos escuchado antes. Entonces, ¿dónde están esas nuevas coordenadas que ayuden a desentrañar los secretos del trabajo que nos espera? Posiblemente, en el complejo y delicado equilibrio que marca las relaciones entre todos esos elementos. Veamos cómo.
La Inteligencia Artificial es, sin lugar a dudas, el gran suceso que ha sacudido el universo del trabajo en los últimos años, con un impacto comparable al que en su momento tuvieron la rueda, el arado, la imprenta, la máquina de vapor, el PC o Internet. Su irrupción no ha sido, sin embargo, una balsa de aceite. El temor a que esta tecnología, capaz de automatizar, mejorar y agilizar exponencialmente miles de tareas que antes realizaban los humanos, destruya millones de empleos es una sombra que se cernió, y sigue haciéndolo todavía en alguna medida, sobre muchas personas que veían en el advenimiento de esta innovación una seria amenaza para su forma de vida.
Afortunadamente, esos temores iniciales se han ido disipando a medida que muchos de esos escépticos han comenzado a interaccionar con desarrollos de la IA Generativa o de Machine Learning, y han experimentado sus ventajas. Según la última encuesta Forbes Research 2025 AI Survey, el 94% de los directivos consultados cree que la IA eliminará menos del 5% de los puestos de trabajo en los próximos dos años, y el 59% afirma que creará oportunidades de empleo en lugar de eliminarlas.
La curva de aprendizaje de la IA se ha ido trasladando desde el recelo hasta la aceptación una vez que ésta ha demostrado su utilidad para simplificar tareas que antes le llevaba horas completar manualmente a los profesionales y que ahora pueden resolver con mucha mayor fiabilidad en unos pocos segundos. Es de esperar que ese mutuo conocimiento siga fortaleciéndose durante 2026, y que el noviazgo iniciado en estos años previos devenga en una relación consolidada en la que humanos y máquinas trabajen como un verdadero equipo armónico en el que las capacidades complementarias de ambos puedan brillar.
En cuanto a aplicaciones concretas de la IA en el mundo del trabajo, es de esperar que estos desarrollos, que hasta ahora se habían aplicado exclusivamente sobre flujos de trabajo preexistentes y anteriores a la IA, se ejecuten también en procesos nativos de Inteligencia Artificial. Una evolución en la que, como veremos a continuación, el papel de la inteligencia humana será fundamental.
La automatización de tareas que aporta la IA a todo tipo de sectores profesionales tiene otra derivada importante. Y es que, al liberar a las personas de determinados trabajos repetitivos, de carácter administrativo o de gran consumo de tiempo, éstas pueden dedicarse a otras funciones de mayor valor añadido. Tareas con un alto componente humano en las que los desarrollos de la IA aún no pueden competir. Cualidades genuinamente humanas como la originalidad, la empatía, la ética, la compasión, la intuición, la comprensión del contexto o la inteligencia emocional; y habilidades blandas como la creatividad, el trabajo en equipo, el liderazgo, las habilidades de comunicación o el pensamiento crítico se antojan cruciales en el futuro inmediato. Y no solo como contrapeso de la digitalización y sus rigideces programáticas, sino como elemento verdaderamente diferenciador que permita a empresas y profesionales generar una identidad propia en un mundo que el acceso universal a la tecnología tiende a homogeneizar.
Las habilidades de comunicación o el pensamiento crítico se antojan cruciales en el futuro inmediato.
Aunque nadie pone en duda que la IA y el imperio de los datos están siendo una revolución por su capacidad para generar certidumbre para la toma de decisiones, estas tecnologías también han mostrado, afortunadamente, sus limitaciones y su incapacidad para volar por sí solas. Siguen necesitando a las personas para diseñar, modular y contextualizar. Y en ese escenario, en los próximos años va a seguir habiendo una fuerte demanda de profesionales con una sólida formación no solo técnica, sino también, humanista. Personas con sentido crítico que sepan cuestionar los designios de una IA que no encuentra freno en cuestiones morales o éticas, o que no repara en las consecuencias de una mala interpretación o de un error estadístico. Y, sobre todo, personas con la suficiente capacidad, audacia e imaginación para crear conceptos totalmente nuevos y originales, no simples combinaciones y recreaciones de realidades preexistentes.
2026 será también el año en que se consoliden algunos drivers que ya venían trazando el mundo laboral en los últimos años. Los modelos flexibles e híbridos junto con el teletrabajo continuarán presentes, aunque sin el protagonismo de años anteriores, como opciones que muchos profesionales valoran para equilibrar mejor su vida laboral y personal. No obstante, estas fórmulas conviven cada vez más con modelos presenciales renovados y dinámicas de trabajo que buscan lo mejor de cada formato.
La conciliación está muy relacionada con otra tendencia que apunta fuerte de cara al año que viene: el cuidado de la salud, tanto física como mental de los trabajadores. La pandemia cambió muchas cosas, y una de ellas fue poner el bienestar de las personas como gran prioridad empresarial. Siguiendo esa estela, cada vez más organizaciones están incorporando programas de bienestar personalizados para su plantilla, un elemento que, además, se está convirtiendo en un factor de fidelización y atracción de talento de primera magnitud. Según el informe Radiografía del Bienestar en la Empresa 2025, elaborado por Savia (MAPFRE), el 60% de los trabajadores considera fundamental que su empresa ofrezca estos servicios, un porcentaje que asciende al 77% entre quienes ya los reciben.
El aprendizaje continuo es otra de esas claves que definen el trabajo del futuro inmediato. Los programas de upskilling y reskilling es lo único que garantiza la empleabilidad de los profesionales en un contexto de permanente transformación.
Los llamados green jobs, por ejemplo, en el campo de las energías renovables, marcarán el rumbo de los próximos meses en el ámbito de la capacitación.
En cuanto a tendencias, la progresiva llegada de talento femenino a las profesiones STEM, o el impulso de nuevas profesiones relacionadas con la sostenibilidad, los llamados green jobs, por ejemplo, en el campo de las energías renovables, marcarán el rumbo de los próximos meses en el ámbito de la capacitación. La sostenibilidad también reclama su espacio en esas coordenadas del trabajo que nos espera a la vuelta de las próximas campanadas. Lo hace impulsado por una sensibilidad de las personas cada vez más alineada con las urgencias sociales y climáticas, y con la necesidad de encontrar un sentido último a su propio trabajo. En un contexto en el que el talento disponible no siempre coincide con el que precisan las empresas, las compañías que ganarán esa carrera serán aquellas que tengan un propósito definido acorde con los de las personas que trabajan, o que aspiran a hacerlo, en ellas.
Ramón Oliver es periodista especializado en empleo, economía y sostenibilidad, temáticas sobre las que ha escrito en medios como El País, El Economista, OK Diario o Capital Humano. Actualmente colabora con Vozpópuli, La Vanguardia o Ethic Magazine y dirige la web especializada MetaEmpleo.