Nuestra capacidad de concentración disminuye año tras año. Si en 2014 podíamos prestar atención a un vídeo durante dos minutos y medio, hoy esa cifra desciende a 47 segundos. En un mundo hiperconectado, que fomenta la multitarea, poner el foco en lo que estamos haciendo no es nada fácil. Notificaciones, videollamadas, reuniones, etc. Nos encontramos en una era de interrupciones perpetuas, donde la información fluye como un río incesante que amenaza con arrastrarnos en su corriente.

En este torbellino de distracciones digitales, ¿cómo podemos sumergirnos en nuestras tareas y alcanzar nuestro máximo desarrollo profesional? La respuesta podría estar en el «deep work» o trabajo profundo, un concepto que nos invita a redescubrir el sutil arte de la concentración.

¿Qué voy a  leer en este artículo?

 

Trabajo profundo vs. trabajo superficial

Cal Newport, profesor de informática de la Universidad de Georgetown (Washington, Estados Unidos), sostiene que, en un mundo lleno de distracciones, es precisamente nuestra capacidad de concentración lo que marca la diferencia. En su libro “Enfócate. Consejos para alcanzar el éxito en un mundo disperso” Newport reflexiona sobre cómo poner la concentración en el centro del debate sobre la organización del trabajo y la distribución de las oficinas.

 

“En un mundo lleno de distracciones, es precisamente nuestra capacidad de concentración lo que marca la diferencia”.

 

Seguro que alguna vez algún compañero te ha dicho un poco culpabilizado eso de “no he parado en todo el día y tengo la impresión de no haber hecho nada de lo que tenía pensado hacer hoy”. Puede que algún día te haya pasado incluso a ti: respondes emails, acudes a reuniones, te pones al día con tu equipo y, cuando te quieres dar cuenta, ya es la hora de volver a casa.

Para abordar esto, Newport hace la distinción entre el “trabajo profundo” y el “trabajo superficial”, animando a las personas a evitar las distracciones, que hacen perder la concentración y dejar de desperdiciar el tiempo para empezar a dedicarse al trabajo que de verdad aporta más valor.

El experto define el trabajo profundo como toda actividad profesional realizada en un estado profundo de atención, sin distracciones, que exige el uso de la totalidad de nuestra capacidad cognitiva. Para él todo se reduce a esta sencilla fórmula:

(Tiempo dedicado) × (Intensidad de la concentración) = Trabajo de alto valor añadido realizado.

El autor remarca que, a través de periodos de 60 y 90 minutos, se pueden establecer grandes estados de atención y concentración sin distracciones y garantizando que la mente trabaje en su máximo esplendor y potencial.

 

“El trabajo profundo es toda actividad profesional realizada en un estado profundo de atención, sin distracciones, que exige el uso de la totalidad de nuestra capacidad cognitiva”.

 

Claves para mantener la concentración en el trabajo según Newport

Las empresas tienen a su disposición un gran abanico de herramientas y recursos para ayudar a sus empleados a incrementar su concentración en el trabajo a través del trabajo profundo. Para Newport el primer paso consiste en ofrecer un espacio apto para ello.

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La integración del trabajo profundo en las oficinas

La mayoría de las oficinas están creadas más bien para el trabajo superficial, para favorecer los descubrimientos fortuitos y la creatividad a la vez que se facilitan el trabajo en equipo y las reuniones. Podríamos hablar tanto de oficinas de espacios abiertos como de los modelos hot-desking, que ya tratamos aquí. Las ventajas de este tipo de diseños son ampliamente conocidas por todos. Pero a veces los momentos de más concentración en el trabajo exigen otros espacios que procuren mayor intimidad.

Como posible solución, Newport menciona al arquitecto estadounidense David Dewane, creador de la “máquina de eudaimonia”, un concepto de diseño basado en la creación de varias salas dedicadas al trabajo profundo separadas por paredes insonorizadas, ideal para sumergirse en las tareas sin interrupciones.

 

Gestionar las distracciones y optimizar el tiempo

Así mismo, otra clave fundamental es descubrir, reconocer y aceptar las distracciones que la persona tiene a su alrededor. ¿Cuánto tiempo pasas mirando la pantalla de tu móvil sin apenas darte cuenta? Coger nuestro dispositivo y entrar en alguna red social se ha convertido en un gesto casi automático para muchos de nosotros. Los dispositivos móviles pasan de ser, muchas veces, una herramienta útil a un obstáculo para nuestros niveles de concentración en el trabajo.

El siguiente paso será lo que se denomina en inglés el «time blocking» (bloquear el tiempo). Aquí la persona elige determinadas horas para trabajar y enfocarse en su objetivo a alcanzar. Puedes decidir, por ejemplo, dedicar la mañana a tareas que requieran de máxima concentración y emplear la tarde en el trabajo más superficial, como contestar emails.

Del mismo modo, el autor subraya la importancia de establecer y respetar los tiempos de descanso. Algo que considera fundamental para no quemarnos y mantener nuestros niveles de energía.

examinar texto concentrado con lupa

Para trabajar con profundidad es necesaria una gran fuerza de voluntad. Tienes que programar un patrón específico y desarrollar rituales para poner a punto tu concentración antes de empezar cada sesión. Según los referentes de Newport, la disciplina debe ser prácticamente monástica, como si nos retiráramos a meditar en un refugio. En definitiva, el reto es aprender a enfocarnos en un mundo cada vez más disperso y lleno de distracciones.

 

Fuentes: