A las personas nos mueve el deseo de aprender. De hecho, estamos adquiriendo conocimientos constantemente. Y, muchos de ellos no solo provienen de cursos, talleres o clases, que también son muy importantes en la formación de una persona, sino de otra fuente esencial de sabiduría: el aprendizaje informal.

Ocurre, por ejemplo, cuando estás leyendo sobre algún tema que te atrae, si aprendes sobre fotografía simplemente experimentando con tu cámara cuando sales a dar un paseo o cuando adquieres conocimientos sobre jardinería al cuidar tus plantas y lograr, por fin, que sobrevivan más de un mes en tu casa.

Pero no sólo tiene por qué darse en nuestro tiempo libre y con nuestros hobbies. Las organizaciones también pueden fomentar el aprendizaje informal y beneficiarse de los conocimientos adquiridos a través de este.

¿Qué voy a leer en este artículo?

 

Aprendizaje informal, una fuente de conocimiento más allá de una clase

El aprendizaje informal ocurre de manera no estructurada, en cualquier lugar y en cualquier momento, fuera de un ambiente de enseñanza tradicional. Incluye actividades como la lectura por placer, las conversaciones con amigos, una imagen en un museo,  las experiencias de vida, cualquier cosa puede ser en un momento dado una fuente de conocimiento o de reflexión,

El aprendizaje informal a menudo es autodirigido y basado en los intereses y las necesidades del individuo. Lo que significa que eres tú quien elige lo que quieres aprender y qué formas de aprendizaje emplear, sin un programa de estudios específico ni un conjunto de objetivos establecidos.

Puede ser tan valioso como el aprendizaje formal, ya que permite a las personas desarrollar habilidades y conocimientos que tal vez no estén cubiertos por la educación o la capacitación formal, ni tampoco tengan que ver a priori con las tareas que desempeñan en su trabajo. No son sustitutivos, sino que se complementan.

 

Análisis: ¿por qué el aprendizaje informal es fundamental para las empresas de hoy?

La mayor parte de la formación que se fomenta hoy en día en las organizaciones es formal (y necesaria). Los cursos, talleres, ponencias y demás recursos que las empresas ponen a disposición de los empleados ayudan a su desarrollo profesional y personal. Pero dan poco margen a la improvisación y a que aparezcan ideas, enseñanzas o conocimientos inesperados.

¿Te suena el modelo de aprendizaje 70:20:10? Fue un término acuñado a principios de la década de 1980 por Morgan McCall, Robert W. Eichinger y Michael M. Lombardo en el marco del Center for Creative Leadership de Greensboro, en Carolina del Norte. Este sistema se apoya en la teoría de que el 70 % del aprendizaje del profesional proviene de la experiencia y la práctica en el puesto de trabajo, el 20 % se adquiere a través de la comunicación y feedback con otras personas y el 10 % procede de cursos y formación formal.

Crear una cultura enfocada al aprendizaje continuo en el seno de la organización convierte al empleado en el arquitecto de su propio aprendizaje, como sostienen McCall, Eichinger y Lombardo. Aunque no está solo, ya que para que el modelo sea exitoso, las empresas deben contribuir a que este aprendizaje informal ocurra de la mejor manera, facilitando a los equipos los recursos, espacios y soportes adecuados.

 

Cómo fomentar y facilitar el aprendizaje informal desde las organizaciones actuales

Sin embargo, en lugar de promover genuinamente una cultura de aprendizaje, la mayoría de los empleadores se obsesionan con los resultados y exigen niveles cada vez más altos de eficiencia y rendimiento, lo que puede ser el mayor obstáculo para la curiosidad y el aprendizaje. Pero desde Harvard Business Review, proponen algunas estrategias para conseguir fomentar el aprendizaje informal desde la organización:

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* Impulsar una cultura del aprendizaje: como ya os comentamos en este artículo, la capacidad de adaptarse e innovar que caracteriza la cultura del aprendizaje equipa a las organizaciones para poder lidiar con los imprevistos y los avances de un entorno empresarial cambiante. Este enfoque facilita la innovación, la mejora continua y la capacidad de cambio. A su vez, permite a los profesionales obtener el conocimiento, las habilidades y la experiencia necesaria para dar lo mejor de sí mismos, y ayudar a la organización a crecer a través de su desarrollo personal y profesional.

* Reservar tiempo para aprender: una de las mayores barreras para el aprendizaje es el tiempo, especialmente cuando se centra en ofrecer los mejores niveles de rendimiento. Podemos reservar un tiempo específico cada día o semana para aprender algo nuevo, ya sea leyendo un libro o escuchando un podcast. La clave es hacer del aprendizaje una prioridad y encontrar formas de incorporarlo en nuestras actividades diarias.

* Trabajar con independencia: desde HBR subrayan que es esencial que seamos dueños de nuestro propio proceso de aprendizaje y gestionemos nuestro crecimiento y desarrollo profesional.

Si estás esperando a que te digan lo que tienes que aprender, no estás siendo proactivo en lo que respecta a su aprendizaje. Incluso si no te dan tiempo específico para lograrlo, deberías ser tú quien organizase y reservarse el tiempo necesario para adquirir conocimientos.

* Ignorar los puntos fuertes: aunque es práctico elegir trabajos que se adapten a lo que se nos da bien, solo podemos desarrollar nuevos puntos fuertes abordando nuestras debilidades. Por lo que, si quieres adquirir habilidades que no tienes o desarrollar nuevas, inevitablemente tendrás que centrarte en lo que no sabes.

chicas observando telescopio

* Aprender de los demás: algunas de las principales oportunidades de aprendizaje son orgánicas o espontáneas, y esto también pasa en el trabajo. Implican aprender, no de cursos estructurados o materiales de formación, sino de otras personas: por ejemplo, compañeros, colegas, jefes y especialmente mentores.

El aprendizaje informal es una fuente inagotable de conocimiento y desarrollo, tanto a nivel personal como organizacional. No debe ser subestimado ni ignorado en favor del aprendizaje formal, sino que debe ser fomentado y valorado como un complemento esencial para nuestro crecimiento constante. Las organizaciones que lo promueven no solo se benefician de empleados más preparados y versátiles, sino que también fomentan un ambiente de trabajo innovador y adaptativo. Así que, ya sea viajando, cocinando, leyendo o viendo tutoriales, nunca dejemos de aprender.

 

Fuentes: