Si la generación millennial era, en la década de los 2010, el punto de mira de marcas, empresas contratantes e instituciones públicas ahora es el momento de pasar a la siguiente. La generación Z, o nativos digitales, pronto serán una fuerza productiva protagonista. Una fuerza que es la primera en nacer en un mundo donde existe internet.

También han vivido momentos como la mayor crisis económica hasta la fecha, la dilución de la esfera pública-privada y la reivindicación de igualdad, diversidad e inclusión en puestos de trabajo. Y lo más importante: la situación actual de epidemia les mantiene preparados, pero en pausa, con, por ejemplo, en España, un 40% de tasa de paro juvenil. Pero la jubilación de los últimos baby boomers les hará entrar con fuerza en el panorama profesional. Ha llegado el momento de hacerles hueco.

 

Las características de la generación Z en periodo de prueba

Todos estos eventos afectan y afectarán, a corto y largo plazo, a los nativos digitales. Ya se piensa que la interrupción de su formación presencial requerirá de un esfuerzo extra por parte de empleadores para prepararlos correctamente. Programas de aprendizaje menos estructurados, planteados desde las inteligencias múltiples en el trabajo y con más mentorías personalizadas.

Aprender la técnica de un puesto de trabajo es tan importante para la generación Z como aprender a gestionar su estrés y ansiedad. Junto a los millennials más jóvenes, son los primeros en demandar atención a su salud mental. Que las empresas se enfrenten a esto es beneficioso para ambas partes: mejor retención de talento y productividad, mientras que se fomenta la inteligencia emocional y soft skills de una generación que está descubriéndose a sí misma.

Siendo los primeros en nacer conectados, se espera que los centennials busquen trabajo en empresas cuya digitalización ya esté muy avanzada. Los empleadores deberían tenerles en cuenta para enfocar, potenciar o terminar su transformación digital. Para ello se necesita incluir herramientas colaborativas en el ADN de los equipos de trabajo, desde las redes sociales hasta la inteligencia artificial.

Conciliación y flexibilidad de serie

Según una encuesta realizada por Zephoria, los dos primeros signos de éxito entre los centennials eran “sentir que su vida tiene sentido” y “tener el control de su vida”. Cambiar todo un sistema de equilibrio profesional y personal es complejo y lento, pero introducir ciertas mejoras que garanticen la retención del talento Z, más inmediato.

Los jóvenes piden unos deberes que se han hecho ya, solo falta ir un paso por delante de sus peticiones. Trabajo en remoto y flexibilidad horaria son los más evidentes, pero también más espacio profesional para resolver los problemas por ellos mismos. Quieren moldear el trabajo a su vida fuera de él, al contrario que lo que aprendieron viendo a sus padres, la generación X.

Requerir autosuficiencia no deja a un lado la formación continua, pues comprenden que el mundo cambia constantemente, y que ellos deben hacerlo con él. Pero como se ha comentado antes, no es necesario que se les enseñe de forma tradicional, ni que el aprendizaje tenga que ser unidireccional.

 

Cómo se relaciona la generación Z con sus compañeros de trabajo

La generación X están ocupando actualmente los puestos de liderazgo en las empresas. Una brecha generacional de 15 años mínimo les separa de los más jóvenes. Cerrarla es tarea de ambos. Lo primero es un entendimiento mutuo: líderes que comprenden las necesidades de sus empleados, empleados que comprenden las motivaciones de sus líderes. Luego un aprendizaje colaborativo: la experiencia de los veteranos en el entorno laboral, sumada a la experiencia digital de los Z, es una sinergia que favorece a la empresa, al profesional y a la persona.

 

Con la generación Y, sus predecesores, parecen tener más puntos en común en el ámbito profesional que otras generaciones. Ambas son generaciones hiperconectadas (aunque los centennials la usan de forma más pragmática), que comprenden la digitalización de los puestos de trabajo. Son emprendedores, valoran la autorrealización y la flexibilidad de los puestos de trabajo. Su compenetración en el lugar de trabajo será seguramente la más facilitadora por ambos lados.

 

Aún tienen mucho que decir, y demostrar

La generación Z viene decidida a probar su validez, para así ganarse un hueco en el sistema productivo. Un dicho popular reza “menos palabras y más hechos”, siendo el esfuerzo la única forma que tienen los jóvenes de verificar que están preparados para ganarse los cambios que piden. Y parece que van por el buen camino, es solo cuestión de tiempo que ser un profesional nativo digital esté tan normalizado como ya se hace con millennials, X y la generación Boomer. Cuestión de tiempo, y de equilibrio.

Fuentes: HBR, NY Times, Glocalthinking, Attendancebot